martes, 21 de septiembre de 2010

Avatar

El otro día estuve viendo por fin esa maravilla de la que todos hablaban, esa gran novedad cinematográfica, esa historia que ha hecho que la gente se deprima o incluso que algunos hayan tomado la decisión de suicidarse. Lo cierto era que no me suscitaba ninguna curiosidad, pero pensé que lo mejor sería verla de una vez por todas y poder opinar por mí misma...

En efecto y tal como sospechaba, la película no tiene ninguna novedad más allá de los efectos especiales, que son impresionantes, todo hay que decirlo. Pero por lo demás, psché... La historia es un patrón que se ha visto mil veces: el miembro de una civilización topa con otra en la que se integra, descubriendo nuevas creencias basadas en la naturaleza. Casualmente su mentora es la hija del jefe de la tribu y de la suma sacerdotisa. Cuando llega el momento del choque de civilizaciones, él decide quedarse al lado de la nueva civilización ya que le ofrece otros puntos de vista que él, como guerrero proveniente de la era de la tecnología, nunca había contemplado. El final, que no voy a desvelar, también es bastante predecible. A mí me recuerda a Pocahontas.

La gente dice que no hay que fijarse en la historia sino en el mensaje "subliminal" acerca de los territorios naturales que se destruyen sin respetar que puedan ser sagrados para otras civilizaciones, en la visión que el pueblo de los Navi (no sé si se escribe así)tiene acerca del medio en el que vive. Bien, esto resulta novedoso a la gente que nunca se ha preocupado de informarse acerca de las creencias de numerosos pueblos que existen en la actualidad y no sólo de pueblos alejados como tribus del Amazonas o los chamanes siberianos, sino de gente en Occidente, que caminamos por la calle escuchando nuestros Ipods y hablando por teléfonos móviles.

El tipo de creencia que tienen los Navi es básicamente el animismo y para muchos, es también nuestra creencia, por lo tanto, a mí no me sorprende ni me conmueve ver a los Navi tratando a la fauna y flora de Pandora como si fuesen "seres vivos" con conciencia propia. Los mismos que se emocionan con Avatar resulta que son los que se ríen de mí cuando les cuento que hablo con un caracol o los que se molestan cuando les riño por arrancar una flor o golpear un árbol.

Pero en fin, es lo de siempre, si algo sale en televisión o nos lo trae Hollywood, entonces existe y hay que tomarlo en serio, y si no, son tonterías de iluminados...

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Soldados

Últimamente me estoy dedicando a ver series de tema bélico, concretamente "The Pacific" y "Generation Kill", ambientadas en la II Guerra Mundial y en la última guerra de Irak respectivamente. Mi motivación para verlas ha sido por un lado el interés histórico y por otro, la curiosidad de ver nuevos puntos de vista sobre determinados conflictos bélicos. Ambas están basadas en libros, el primero escrito por Robert Lecky, uno de los soldados protagonistas, y el segundo por Ewan Wright, correspondal enviado a Irak para vivir la invasión del país en directo.

A lo que iba. Con las dos series me ha pasado exactamente lo mismo. Comencé los primeros capítulos deseando que todos esos marines engreídos y confiados de sí mismos murieran en el transcurso de la serie. Estuve a punto de dejar de ver las series por un empacho de testosterona, patriotismo barato y fanfarronería. Pero según se sucedían los capítulos y las diferentes tramas, comenzaba a darme cuenta de los diferentes puntos de vista que se exhiben en cuanto a las mentalidades y motivaciones de esos marines.

Unos tienen los típicos valores americanos: patria, salvar el mundo, somos los mejores, etc. Otros lo toman verdaderamente como una profesión y no personalizan ni exageran: suelen ser suboficiales u oficiales de baja graduación, como sargentos, y cxumplen con lo que se les ordena. En ambas series existe un representante del soldado racista que parece querer libeerar su odio mediante el uso de las armas en un entorno en el que nadie le va a considerar un "asesino". Tenemos a continuación el soldado joven y ansioso que está deseando matar por primera vez que contrasta con el novato que siente miedo, comete errores y es blanco de las bromas de sus compañeros. Por último y suponiendo que no me haya olvidado de ninguno de los estereotipos principales, tenemos al soldado que sufre ante las evidencias de la guerra y las crueldades que tiene que presenciar o incluso llevar a cabo.

Con esto quiero decir que me han roto un poco los esquemas que yo tenía hechos acerca de los marines estadounidenses. Para mí, eran todos un mismo bloque, como robots inhumanos cumple-órdenes, sin ningún tipo de emoción, satisfechos de lo que hacían sin importarles nada, pero obviamente no es así. Reconozco que cuando ví en las noticias a los marines que volvían de Irak y eran recibidos por sus familias, me dí cuenta de que en realidad, son personas. Y que seguramente no todos ellos disfrutan matando en países que les son ajenos... seguramente cada uno tenga su propia historia de por qué acabaron formando parte del cuerpo de marines...

No quiero que esto parezca pro-marines, pro-EEUU, pro-guerra, ni pro-nada... Es sólo la constatación de algo que a veces se nos olvida, y es que todos somos personas, todos somos humanos, todos tenemos sentimientos. Incluso los marines de Estados Unidos.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Algo especial

Las cosas especiales sólo le pasan a las personas especiales.

Los demás nos hemos de conformar con seguir soñando. Es inútil esperar que "eso" te pase a tí.

viernes, 3 de septiembre de 2010

El río es peligroso

Sí, señores. En una ciudad de cuyo nombre no quiero acordarme van a tapiar las orillas del río porque es un peligro. Ya se sabe, todas esas cañas en la orilla albergando fauna, el murmullo del agua corriendo hacia una pequeña cascada... ¡es que no hay quien lo tolere! Y es que claro, ese río ejerce una influencia maligna en parejas que van allí a follar y dejan los condones usados por ahí tirados, en yonquis que se acercan allí a consumir su dosis, en chavales que van de botellón y no recogen su mierda... ¿Para qué vamos a vigilar y multar esas actitudes, con lo fácil que es levantar un muro de cemento? Ya se ve que con muros se arregla todo, desde un conflicto étnico-político-económico hasta las molestias de un río provocador.

Luego nos quejamos de que nuestros hijos sólo ven televisión y se enganchan a videojuegos. ¿Es que acaso les estamos mostrando otras opciones? Yo bajaba a jugar a las orillas de ese río, chapoteaba en sus aguas, me sentaba bajo sus árboles en la tierra y pasaba unos veranos deliciosos. Las próximas generaciones supongo que se sentarán en el cemento a jugar a la consola mientras nosotros nos damos cabezazos contra ese muro...

jueves, 2 de septiembre de 2010

Se merece morir

Vamos a dejarnos de gilipolleces. ¿Qué es eso de que no se debe desear la muerte a nadie? ¿Por qué? ¿Quién puede mandar sobre nuestros deseos y pensamientos? No seamos hipócritas, todos en algún momento de nuestra vida deseamos que alguien muera. Y si no lo has deseado aún, tiempo al tiempo.

Existe en este mundo una sola persona a la que realmente le deseo la muerte. Es más, tengo tantas ganas de que se muera que me da igual si es una muerte dolorosa o no, con tal de que pierda la vida. ¿Que eso me hace mala persona o que trae mal fario? Me da todo igual, quiero que se muera. Ya.

Además, tengo la suerte de que se trata de una persona a la que nadie echaría de menos y por la que nadie lloraría. Nadie depende de ella ni tampoco realiza ninguna labor en la que sea indispensable. Y lo sé porque hace años que la conozco y sé perfectamente cómo es su vida. Sería una pérdida ínfima. Además es una persona mala, venenosa, interesada, que no hace bien a nadie, ¡a nadie! Ni siquiera tiene una mascota que dependa de ella.

Y quien lea esto y piense que soy mala, o que Dios (sonrisa irónica on) me va a castigar o que voy a atraer la mala suerte sobre mí... ojalá nunca tenga que enfrentarse a nadie a quien le desee la muerte igual que yo a esta persona, porque es un sentimiento que va más allá del odio.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

¡Qué obtusos!

No me explico por qué la gente es tan obtusa, tan cerrada y tan bestia (con todo mi respeto para las bestias). No comprendo qué necesidad hay de estar constantemente mirando lo que hacen los demás y criticarlo, cuando seguramente ni te afecta a tí. ¡Aaaaah, no, espera! Que eres taaan buena persona y te gusta tanto la justicia, que aunque no te afecte a tí, lo criticas igualmente porque afecta a otros...

¡Y una mierda! Lo que pasa es que te escondes bajo esa aparente solidaridad para poder atacar aquello que odias simplemente porque no te has atrevido a acercarte y a intentar conocerlo, vaya a ser que te hagan cambiar de opinión. Y es que hay gente que se aferra a sus ideas con uñas y dientes y cierran los ojos ante cualquier cosa que sospechen que pueda hacerles cambiar de opinión. ¿Pero por qué? Con lo sano que es ser humilde, reconocer que uno se ha equivocado y tener esa sensación de haberse uno quitado la venda de los ojos.

Pero no, parece que lo que se valora y lo que hace que alguien se sienta por encima de los demás es agarrarse a un pensamiento y permanecer ahí por los siglos de los siglos. Y es que no hay más ciego que el que no quiere ver. ¡Qué lástima!

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